volcán
masculino
1. Abertura en la tierra, generalmente en la cima de una montaña, por la que pueden salir o han salido materias incandescentes procedentes del interior terrestre: La erupción del volcán provocó grandes ríos de lava.
2. Lo que resulta apasionado o de sentimientos ardientes, agitados o violentos: Mi alma es un volcán de sentimientos encontrados.
Etimología:
Un volcán consiste en una fisura en la corteza de la tierra,
generalmente en forma de cono, en cuyo punto más alto hay un agujero que
conduce al interior del planeta. Por este agujero suele expelerse
materia ígnea en forma incandescente, que proviene de las profundidades
de la Tierra.
Vulcano era el dios del fuego y de los metales en la mitología romana
–llamado Hefestos por los griegos–, casado con Venus, la diosa del amor y
de la belleza femenina (Afrodita para los griegos). Vulcano era herrero
y, según la tradición latina, tenía su taller en la cima del monte
Etna, donde hay un volcán, pero los griegos lo habían situado en la isla
volcánica de Lemnos. Así como del nombre de Venus se formó la palabra
venéreo (v. venéreo) y de Afrodita afrodisíaco (v. afrodisíaco), de
Vulcano los romanos derivaron vulcanus, que llegaría a nosotros como
volcán.
En español, la palabra se usó desde el siglo XIII; formaba parte,
inicialmente, del nombre de los tres volcanes italianos –Etna, Vesubio y
Stromboli– y luego, convertida en nombre común por los descubridores
castellanos y portugueses, se aplicó a los numerosos montes ígneos que
hallaron en áfrica, América y las Azores.